“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti…”
— 2 Timoteo 1:6
Reflexión
Dios ha puesto en cada creyente un don, un llamado y una gracia especial.
No es algo que se compra ni se gana. Es un regalo que viene de Dios.
Sin embargo, ese fuego puede debilitarse si no lo cuidamos.
Por eso, el apóstol Pablo le recuerda a Timoteo que debe avivar el fuego del don de Dios. En otras palabras, debía mantenerlo encendido, activo y vivo.
A veces el cansancio, las dificultades, la rutina o incluso el temor pueden enfriar nuestra vida espiritual.
Pero Dios no nos ha llamado a vivir apagados, sino encendidos.
Dios te dio poder, amor y dominio propio
El siguiente versículo refuerza esta verdad:
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
— 2 Timoteo 1:7
El fuego de Dios en ti no es débil.
Es un fuego que te impulsa a servir, amar, permanecer firme y avanzar con fe.
Cuando llegan el temor o el cansancio, recuerda que Dios ya ha puesto en ti lo necesario para seguir caminando.
¿Cómo avivar el fuego?
1. Orando constantemente
“Orad sin cesar.”
— 1 Tesalonicenses 5:17
La oración mantiene nuestro corazón conectado con Dios.
Cuando oramos, reconocemos que dependemos de Él y permitimos que renueve nuestras fuerzas.
2. Alimentándote de la Palabra
“¿No es mi palabra como fuego…?”
— Jeremías 23:29
La Palabra de Dios corrige, fortalece, anima y vuelve a encender nuestra fe.
Por eso, una vida espiritual fuerte necesita alimentarse constantemente de la verdad de Dios.
3. Sirviendo con pasión
“Fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.”
— Romanos 12:11
El don que Dios puso en ti no fue dado para permanecer guardado.
Cuando servimos con amor y fidelidad, ese fuego también se fortalece.
4. Permaneciendo en comunión con Dios
“Separados de mí nada podéis hacer.”
— Juan 15:5
Nuestra fuerza no proviene únicamente de nuestras capacidades.
Proviene de permanecer cerca de Cristo.
Aplicación para tu vida
Hoy es un buen momento para preguntarte:
- ¿Mi fuego espiritual está ardiendo o se ha enfriado?
- ¿Estoy cuidando el don que Dios puso en mí?
- ¿Qué área de mi relación con Dios necesito fortalecer?
- ¿Estoy dejando que el cansancio o el temor apaguen mi pasión por servir?
Dios no te pide perfección.
Te llama a estar disponible.
Tal vez sientas que hoy queda solamente una pequeña chispa. Sin embargo, Dios puede volver a encender un gran fuego en tu corazón.
Acércate nuevamente a Su presencia.
Ora.
Busca Su Palabra.
Sirve.
Y permite que Él renueve en ti aquello que parecía apagarse.
Oración
Señor, aviva en mí el fuego de Tu Espíritu.
Renueva mis fuerzas, enciende nuevamente mi pasión por Ti y ayúdame a no dejar apagar el don que me has dado.
Quiero servirte con amor, con poder y con fidelidad.
Enséñame a permanecer cerca de Ti y a utilizar lo que has puesto en mi vida para Tu gloria.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Para recordar
El fuego de Dios en ti no se apaga; se aviva en Su presencia.
Con amor en Cristo.
También puedes verlo acá: https://youtu.be/sihvOvo1tPg
